

¿Cómo se vive la contaminación en el Parque Bustamante? Las dos caras.
Nosotras no nos imaginamos que unas simples entrevistas nos cambiarían nuestra mirada acerca de “La Contaminación y Ambiente” que se vive día a día en este lugar popular. Decidimos entrevistar a diferentes personas de distintos estilos, ocupaciones, edades y comunas. En nuestro caminar por el verde del Parque pudimos distinguir dos áreas de recreación. Una se caracteriza por los deportes extremos, generalmente concurrida por jóvenes y pingüinos que se recuperan del estrés matutino. La segunda área, a pesar de tener menos densidad que la primera, se puede captar un cálido ambiente familiar, de diversión sana y abuelitos que charlaban aprovechando los últimos rayos del sol de una fresca tarde primaveral. Aún así, no vimos una variación en la contaminación de deshechos de alimentos, bebidas alcohólicas y esa plaga de cilindros comúnmente denominadas “colillas de cigarro”. Seguimos arduamente a un grupo de jóvenes en particular, llegaron con sus botellas tratando de pasar una tarde a su “estilo” para liberarse de la aprensión adolescente. Sin contarle nuestro propósito socializamos un poco con ellos, para descifrar si tenían conciencia ecológica del lugar público que muchos de ellos visitaban diariamente. Desnudando sus costumbres, terminamos contándole nuestro fin y aceptaron una entrevista que en resumen afirmaba que existía una conciencia de limpieza en ellos. Sin embargo, esto nos llevo a una contradicción; ya que, inconsecuentemente, después de varias entrevistas nos afirmaban que dejaban el lugar limpio y no tenían queja alguna de la naturaleza, estética y de su centro de patinaje (skatepark).Pero nuestros ojos vieron una realidad totalmente diferente al circundar el parque. La linda arboleda nos pedía a gritos indagar más, y no sólo quedarnos con lo dicho por ellos, pues sí veíamos suciedad. Nos encontramos con el “tío” que recogía las latas, se acercó con ojos curiosos a nosotras, ya que, cargábamos bolsas de botellas y latas vacías que habíamos recogido en nuestro caminar. Nos preguntó si la ocuparíamos porque, casualmente, el vivía de ese tipo de recolección. Todas las tardes da vueltas al parque en busca de ellas, sin recibir sueldo de la municipalidad por encargarse gratuitamente de la estética de éste. Para nuestra sorpresa, su pensamiento era positivo, pues, les gustaba observar a la juventud divertirse. También conocimos otra historia de un comerciante que vivía en Independencia, éste prefería la diversión de antaño cuando el skatepark era una laguna y no existía el actual ambiente marihuanero y bebedor que no contribuye en la pureza del parque. Aún así, el parque forma parte de su vida. Todo lo mencionado dio un giro de 180º, ya que conocimos a una familia y un grupo de ancianas muy gentiles que tenían otra visión del parque. Un joven padre cree que mucho “curado” hecha a perder el ambiente, pero que se mantiene la ornamentación. Ya queríamos concluir nuestra misión cuando vimos a un grupo de ancianas que nos servirían para concretar nuestra pregunta ¿Cómo se vive la contaminación en el Parque Bustamante? Ellas eran residentes hace aproximadamente 50 años, amigas desde siempre, con una gran experiencia en la evolución de nuestro tema. Dos opiniones muy diferentes. Ruth de 67 años, de ocupación bibliotecaria manifestó que lo más importante era la Contaminación psico-social y psico-mental, porque las caricias íntimas entre parejas eran muy frecuentes y también vistas por ojos inocentes. Pero su amiga, se sentía desagrada por los excrementos y orina humana que se respiraba en la mañana al pasar por un lado específico del parque y odiaba ver a los ciclistas y patinadores romper jardineras con sus piruetas. Si concordaban en que era una falta de respeto que la mayoría era ajena a la comuna. Sin embargo, Ruth, no veía el parque como una inmundicia, más bien, lo toma como una lugar de tranquilidad y paz en que los pajaritos entonaban armónicamente una melodía que forma una amalgama con las sonrisas de niños jugando y las sombras acogedoras de árboles que encantaban el lugar y sus flores que da color y vida. “Es un lugar divino”. A pesar de que el parque esté sucio después de los carretes que protagonizan los jóvenes y le den una tonalidad grisácea; pudimos concluir que los conocimientos de algunas personas cambiaron nuestro paladar. Lo que antes nos sabia amargo, se fue tornando poco a poco agridulce hasta terminar en una visión apacible.
Por: Bárbara Valencia y Francisca Berríos.
2 comments:
buen relato, la gente siempre ensucia, "encochina" las calles ...lo he visto de gente con y sin educación, es un mal del chileno, del turista, de los humanos.
bien.
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